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Nuevos tiempos, viejas ideas
CT / Toledo - 18/01/2012

El Ayuntamiento de Toledo se cobija bajo el árbol del Consorcio, por no decir que el Real Patronato se consolida como "caja b" del Consistorio, quien justifica incluso sus créditos con actuaciones de este órgano autónomo.

Desde el inicio de la pasada legislatura, evidentemente antes de que naciera Canal Toledo, en los medios que nos precedieron y que dieron origen a lo que hoy somos, dejábamos ver que desde el Ayuntamiento se empleaban los fondos que recibimos para proteger el patrimonio declarado Conjunto Histórico e incluido en la lista del Patrimonio Mundial de UNESCO, para fines bien distintos. Desde el Estado se ha dejado claro y desde la primera reunión de sus miembros, que una cosa es el Ayuntamiento y otra bien distinta es el Consorcio, que la gestión y los fondos no son transferibles entre ambas instituciones y que cada una toma sus propias decisiones, aunque el alcalde sea también el presidente del Real Patronato.

No es la primera vez que contemplamos extrañados que los representantes en las reuniones del Consorcio por parte de Ayuntamiento, Diputación y Junta, sean la gente de confianza del alcalde y presidente, por lo que también está claro que las decisiones están condicionadas a los intereses municipales, que no tienen por que ser las que demandan las ordenanzas/estatutos, que definen como único fin y objeto "la protección del área afectada por la declaración de Conjunto Histórico, de conformidad con lo previsto en el artículo 20.1 y concordantes de la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español, la Ley 4/1990, de 30 de mayo, reguladora del Patrimonio Histórico", dentro y fuera de murallas.

Ya en 1998, el pleno del Ayuntamiento de 17 de septiembre, decidió jugar a la confusión con los nombres y la interpretación del PECHT (Plan Especial del Conjunto Histórico de Toledo). El entonces alcalde y hoy responsable de la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, Agustín Conde Bajén, argumentaba ante nuestros micrófonos que esta operación la hizo para "invalidar jurídicamente la protección de murallas hacia afuera". De hecho con carácter previo a esta aprobación/publicación, estas mismas protecciones estaban de forma implícita en el PGOU de 1986, por exigencia de UNESCO y condición para la inclusión del Conjunto Histórico de Toledo ese mismo año en su lista de Patrimonio Mundial o "Patrimonio de la Humanidad", como se conoce de manera popular. Es por esto que cuando Emiliano-García Page, como consejero de Obras Públicas y a las órdenes de José Bono, inició la recalificación de los "espacios libres y zonas verdes" de la Fábrica de Armas en marzo de 1998, como inicio de filosofía del actual Plan de Ordenación Municipal (POM), la zona donde pretende ubicar a El Corte Inglés, se le indicara desde distintas instancias que sólo se podía cambiar la calificación de este suelo protegido mediante solicitud a UNESCO y con su correspondiente desprotección o desclasificación.

En 2005 el Real Patronato de Toledo vio reducido su presupuesto en claro agravio comparativo con Santiago de Compostela, dado el número de bienes, según la ministra de Cultura entonces, Carmen Calvo, "motivado por la falta de ejecución de proyectos de este organismo durante los últimos años", durante la presidencia de José Manuel Molina. Más tarde pudimos comprender que la reducción tuvo que ver con la creación por Real Decreto el de 23 de enero de 2004 del Real Patronato de Cuenca. Ni el presidente regional, José María Barreda, ni su vicepresidente segundo entonces, Emiliano García-Page, movieron un dedo ante el Gobierno central para que Toledo recibiera los fondos proporcionados a su cantidad de patrimonio a proteger.

En un nuevo tiempo, con el Partido Popular gobernando España y con una crisis política, institucional, cultural y económica, son distintos signos y avisos los que llegan a Toledo sobre la financiación futura del Consorcio y por tanto, los recursos para proteger el "Patrimonio de la Humanidad", que han hecho manifestarse como "muy preocupado" a su presidente.  El alcalde afirmó hace pocas fechas, en un acto para presentar las
obras de restauración de las cubiertas del convento de Carmelitas Descalzos, que "Toledo es Patrimonio de la Humanidad y no se puede mantener este patrimonio si no hay una actuación concertada por parte de las administraciones". Emiliano-García Page esperaba que "en la catarata de recortes" anunciada desde el Estado, "no se produzcan recortes, y mucho menos vaciamientos, en la labor del Consorcio"

Pero la noticia estaba por llegar, en la sesión
ordinaria de la presente semana la Junta de Gobierno Local, donde aparte de la congelación de las tarifas de los servicios de autotaxis para 2012 y otros tantos asuntos urbanísticos, una de las pocas funciones que tiene el Ayuntamiento a la vista de los papeles, se nos comunica la aprobación de un "expediente de modificación de créditos número 1/2012 con la finalidad de incorporar a los Presupuestos Municipales una partida por importe de 524.586,64 euros, para financiar las obras de reparación de cubiertas en la Iglesia  y Convento de los Padres Carmelitas, cofinanciadas por el Estado, el Consorcio de la Ciudad y la propia comunidad religiosa", lo que demuestra sin ningún género de duda, que el Consistorio está gestionando las cuentas del Consorcio desde un ámbito municipal, contradiciendo la filosofía del Real Patronato y sus reglas de gestión, lo que a Toledo le puede suponer un grave problema y quien sabe si la pérdida del organismo y sus recursos.

 





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